Reconozco que hay veces que la vida se hace pesada. Negarlo sería vivir en otro mundo, ajena a todo lo que pasa.

Ayer, una amiga me contó que lo peor que había oído de una amiga suya fue que se conformaba con pasar por la vida “flotando, procurando no enterarse de que estaba viviendo”. Me pareció triste, porque la vida es demasiado bonita como para perdérsela, pero es verdad que hay que aprender a vivir y no siempre se aprende.

Hoy, pensando en aquella chica “flotante” me he acordado de unas palabras de Neruda:

    “Muere lentamente, quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

    Muere lentamente, quien hace de la televisión su gurú.

    Muere lentamente, quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

    Muere lentamente, quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

    Muere lentamente, quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

    Muere lentamente, quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

    Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

    Muere lentamente, quien abandona su proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

    Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

    Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.”

    Vivir flotando no es vivir, pero ya hablaremos de eso.

Tengo un olivo en mi jardín.

Suena a canción, pero es que es verdad. Un olivo que además de aceitunas produce una alergia terrible a varias de las personas que viven en mi casa y de paso a otras muchas que vienen por aquí. La gente se pone fatal pero nadie se decide a cortarlo. Alguna vez alguien se ha pronunciado bajito pero… nadie se decide a cortarlo.

Pienso que así es muchas veces nuestra vida. También crecen olivos en nuestros jardines. Crecen problemas que nos agobian, metas a las que nos gustaría llegar, sueños… Se nos caen encima, enredándonos, las ramas de complicaciones, de la resignación y del conformismo. En realidad nos falta decisión para cortar nuestros miedos, para deshacernos de esa premisa de “ante la duda mejor estarse quieto” no vaya a ser que me equivoque.

Hay que lanzarse y hay que actuar.

Muchos caminos son desconocidos, las metas, los sueños llevan -seguro- saltos al vacío, momentos de niebla y riesgo… pero ¿qué vamos a hacer? ¡no nos vamos a quedar en la cama!. Los fallos son parte importante de nuestro aprendizaje ¿como vamos a aprender en lo que no debemos volver a caer? ¿de dónde pensamos que se sacan las experiencias?

Hay que lanzarse y hay que actuar y solo sabremos de lo que somos capaces cuando nos pongamos a ello.

Aunque de momento el olivo sigue en mi jardín.

Acabo de volver deTorreciudad.No he estado precisamente de vaciones, más bien han sido unas semanas de una formación algo más intesa en un entorno muy bien escogido.

A los pies del Pirineo, entre una exuberante naturaleza que está dandolo todo de sí, entre cipreses y almendros, campos de amapolas o montañas pedregosas o también cascadas o ríos o valles, Torreciudad está donde se merece, donde un Santuario Mariano no puede tener menos porque dolería a los ojos y donde los ojos de la Virgen se recrean cada vez y siempre y donde Ella a su vez abre sus manos en un derroche continuo a quienes llegan a Torreciudad queriendo o buscando, necesitando o solo por curiosidad. Y es que en Torreciudad siempre se sale ganando

En estos días, quizá porque era mayo, he visto pasar por Torreciudad todo tipo de gente: grupos organizados desde Huesca y Londres, de Teruel, de Francia y de Barcelona y Madrid y andaluces y valencianos. Vivimos el día de la oración por la Iglesia en China y allá que fueron un buen grupo de chinos a rezar con su Virgen china (guapísima, por cierto), rezaban en mandarín. Aparecían moteros que desviaban su ruta por curiosidad y ¡quien sabe en qué acabaría su curiosidad!… si, la Virgen lo sabe. Una pareja, de Madrid, se habían casado hacía unas horas y venían a traer el ramo, en realidad a dejar su Matrimonio, su vida, a los pies de la Virgen… y, y, y…

Hay veces que se llega a tener la seguridad de que es mucho más difícil ser ateo que creer en Dios, ¿no?.

By: R.Pendelton

Ya os dije que había estado en una conferencia de María Gudín titulada “Mente y cerebro”. El tema era algo denso pero resultó interesantísimo. A ver que os parece.

Hoy en día, parece que está bastante claro que el cerebro es Sigue leyendo

     Ayer, por pura carambola, acabé cenando sentada al lado de María Gudín. Fue después de una conferencia sobre “Mente y cerebro” que dió Gudín y sobre la que quizá me decida a escribir algo y es que no se si sabéis que María Gudín además de haber escrito su primera novela “la Reina sin nombre” es doctora en Medicina y especialista en Nerología.

     “La Reina sin nombre” no había llamado mi atención. Lo he leído en dos días ahora que tenía tiempo y un poco en honor a aquella cena tan agradable, a lo bien que me cayó María, a lo poco que presumió de su libro y a lo mucho que nos costó que hablara de la segunda parte que publicará después del verano.

   La protagonista de  ”La Reina sin nombre” es un personaje de ficción que se mueve en un mundo real, la España goda. Un mundo quizá bastante desconocido y que gudín nos dará a conocer a fuerza de abundantes descripciones, de muchos pueblos, leyendas y tradiciones bien documentadas. La expansión del cristianismo  por la Peninsula también tiene su hueco en la novela.

    Creo que Gudín a triunfado en su primera novela. Ha sacado mucho partido a esos ratos de espera entre una actividad y otra en los que nos confesó que fué escribiendo el libro. En haber dado forma a aquellas inspiraciones que le venían mientras iba de camino a alguna parte o esas cosas tan normales que nos contó aquella noche durante aquella cena.

      Hace ya alrededor de un mes que salió “el Juego del ángel”. Por aquel entonces escribí algo de lo que se podía avecinar. Hoy, muchos dudan en si  “el juego del angel”  alcanzará el éxito de la obra anterior. Os dejo una de las críticas más completas que he visto y con las que me identifico. No se que pensaréis vosotros, los que lo habéis leído.

Acabo de terminar de leer Silas Marner, de George Eliot. Debería ponerlo en mis página de TE RECOMIENDO por aquello de no salirme del orden, pero es que merece algo especial.

Eliot (su verdadero nombre es Mary Ann Evans) nos traslada a finales de siglo XIX, a esa Inglaterra llamada Victoriana, puritana y moralista pero tan encantadora en sus costumbres.

Víctima de una conspiracion , del engaño de su mejor amigo para arrebatarle a su amada, Silas Marner huye de su pueblo natal para refugiarse en Raveloe, una aldea perdida Sigue leyendo

No es la primera vez que os hablo de Alejandra.

Alejandra vino el viernes al club, como siempre y como siempre le pregunté por el cole, los exámenes, sus amigas…

- “Hemos tenido una clase de sexología”- me dijo Sigue leyendo

Siempre he entendido por manía algo así como una afán un tanto desproporcionado por algo, como una afecto o un capricho quizá estravagante o quiza no. Por eso me hace gracia que en cuanto algo o alguien tiene éxito enseguida se le califica así: que si zafonmanía, que si harriypottermanía o queseyomanía. Sinceramente, si el éxito fuera mío, no se si me gustaría sentirme como la “manía” de la gente.

Pero dejando a aparte las consideraciones, lo importante es que acaba de salir el esperadísimo libro de Carlos Ruiz Zafón “El juego del ángel”. Un libro que ha editado Planteta y que ya se ha encargado de hacer una potentísima campaña de promoción. Hoy llegaban a las librerías un millón de ejemplares. Planeta se ha encargado de hacer este lanzamiento a lo Harry Potter principalmente después del éxito de “La sombra del viento”, primera parte de esta “tetralogía” y que vendió más de 10 millones de ejemplares en 50 países distintos.

¿Y por qué tanto éxito? Zafón introduce altas dosis de aventura, magia, misterio e intriga a la vez que le da a la novela un toque histórico. La narración es ágil y mantiene un suspense muy bien distribuido a lo largo de todo el libro. Desde luego que el entretenimiento está asegurado. Además la labor editorial juega en este caso un papel fundamental, y es que Planeta sabe muy bien cómo se venden los libros.

De todas formas no se si llegaréis a ver este libro en mi página de “TE RECOMIENDO”, no es mi estilo.

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