Hace unos días se presentó Emma en mi casa. Emma es madre de una niña de 2º de ESO que viene a las actividades que organizamos en el centro del Opus Dei en el que vivo y que, como tantísimas, ha caido en las redes de Crepúsculo. Me confesó que le resulta imposible leer a la velocidad de su hija, un pequeño ser devorador de libros, y “Crepúsculo ha quedado ya al margen de mis posibilidades, por si en el club sabéis algo…”
Crepúsculo, Luna Nueva y Eclipse son la trilogía de literatura fantástica creados por Stephanie Meyer para un público adolescente. Editado por Alfaguara ha acanzado un enorme éxito mundial entre el público juvenil. Un éxito que gran medida puede atribuirse a que este tipo de público es de los más faciles de conquistar siempre que les pongas delante algo de misterio, bastante amor fácil, personajes con los que identificarse, y por supuesto un lenguaje y una narrativa sencillísima y sin ningún tipo de dificultad para leer.

Aparentemente no hay problema: una niña, Annabella (Bella) se enamora profundamente de Edward , quien resultará ser un vampiro. Así, durante los tres libros Bella tendrá que debatirse por el amor imposible de un vampiro mientras que Edward lucha por contenerse o dejarse llevar de sus instintos humanos. Mientras tanto se irán sucediendo innumerables intrigas llenas de misterio. Pero sí que hay problema, la relación entre la pareja nos deja páginas llenas de una contenido sensual y erótico demostrándonos un amor absurdo y superficial, lejos del amor desinteresado y profundo que los adolescentes deben comprender.

Luna Nueva y Eclipse cargan más las tintas. Lo duro es que el libro ya te ha cogido tanto que no lo puedes dejar y te encuentras de golpe con escenas de sexo entre los protagonistas. Lo que para las adolescentes parecía una historia romántica, se ha convertido ahora en algo más serio, pero es tarde, están enganchadas y hay que ser muy fuerte para pasar de largo páginas enteras de contenido sexual.

En fin, ¡hay tanto que leer y tanta literatura juvenil cargada de valores! Intentemos al menos que lean buena literatura.