Después de varios días sin leer el periódico, ayer me lo empapucé a fondo.

Pasé las secciones de internacional, la de sucesos, las esquelas… no se, quizás la costumbre nos vuelve algo insensibles, o los hechos que nos resultan lejanos nos conmueven para lamentarte lo justo mientras pasas la página. Pero llegué al final y me estremecí: “TVE y la Sexta se reparte las apariciones de Chikilicuatre ” “El chiki chiki líder de descargas por teléfono móvil”. ¿Qué nos está pasando? ¿Cómo es posible que cientos de personas elijan a Rodolfo Chikiquilicuatre para representar a España en Eurovisión y que su cancioncilla encabece las listas de descargas? pero ¿estamos locos?

De lo que no podemos olvidarnos es de lo que somos. No solo hay un cuerpo, ¡a Dios gracias!, sino que tenemos un grandísimo mundo interior que puede dar mucho de sí, pero está en nuestras manos que lo llenemos de Verdad o lo vaciemos de ignorancia, que lo desbordemos de luz o lo cubramos de sombra, que ese mundo sea armónico y bello o lo mantengamos desordenado, caótico y feo.

Y después viene aquello de que “la cara es el reflejo del alma”. Esto es una verdad casi categórica, sí, pero sucede así: irremediablemente lo de dentro se refleja en nuestro exterior.

Por eso, miro a Chikilicuatre… miro el tupé, las gafas, el chalequillo y la guitarra de juguete cruzada a modo de bandurria y pienso ¿qué tienes dentro, España? ¿qué tienes que no te deja descubrir la verdadera belleza?¿o que te falta para dejar de chapotear en la simpleza, la superficialidad y la cutrez?

Ah! y por si no sabéis, “Baila chiki chiki” en el móvil cuesta 3,60 euros más IVA.