Ya me parecía raro que el video que colgué en mi última entrada (creo que el 4 de abril) le pareciera genial a todo el mundo.

Contesto a un comentario anónimo. Y es que a “Anónimo” le parece que hay ligeros tintes machistas . Como me parece interesante dedico una entrada al tema

Anonimo, tienes razón, pero sólo en parte. Ante todo no nos podemos confundir. Es verdad que nuestra sociedad tiende a la igualdad entre hombres y mujeres y eso es genial pero no se puede confundir “igualdad” con “ser iguales”. Igualdad es tener las mismas posibilidades, las mismas oportunidades y los mismos derechos pero hombres y mujeres somos diferentes. Y esa diferencia es la que marca el que haya cosas que una mujer siempre la hará mejor que un hombre y viceversa. Claro que un hombre lo puede hacer, pero de otra manera. Es decir, está muy bien que mi padre o mis hermanos cocinen – y lo hacen muy bien, por cierto – pero el detalle, el toque entrañable y delicado es lo característico de una mujer, de una madre. Es lo que ella aporta.

Por otro lado no se si me habría gustado que hubiera sido mi madre la que llegara del trabajo por la noche, ya tarde, o la que se fuera de viaje por trabajo en vez de estar para prepararnos la cena o llevarme de compras o probarme el uniforme nuevo del colegio porque ya se me había quedado pequeño…

En los centros del Opus Dei hace falta la mano de una mujer, desde luego, pero te aseguro que los “hombres” del Opus Dei en sus casas no se “tumban a la bartola”.