No es la primera vez que os hablo de Alejandra.

Alejandra vino el viernes al club, como siempre y como siempre le pregunté por el cole, los exámenes, sus amigas…

- “Hemos tenido una clase de sexología”- me dijo

 

Parece que todo lo demás había pasado a un segundo plano aunque a quien de verdad le había pasado a un segundo y tercero y cuarto plano fue a mi.

Alejandra estudia en un colegio concertado. Un bien día apareción un profesor y les anunció que tendrían esa clase. Ella, que es una valiente, levantó la mano y con ese “eje” que se le escapa de vez en cuando dijo:

_ “Oiga, eso no sera lo de la ciudadanía porque es que entonces yo me voy”

Y es que los padres de Alejandra, (otros valientes) han objetado contra esa asignatura.

-. No, no - le dijeron- esto son cosas de la vida.

Ya, cosas de la vida. Y con el cuento de cosas de la vida les dieron una clase que se convirtió en una auténtica apología del preservativo. Cada alumno tuvo que llevar uno a clase y el profesor se encargaba de enseñarles como se usa, como se aseguran de que no está roto, etc. Todo aquello parecía sacado de los artículos más desagradables de la Vale, el Quore o la Superpop.

Aquel profesor decidió ser el encargado de educar y formar a unos niños de 13 y 14 años en el terreno de la sexualidad. Un terreno en el que son los padres quienes deben decidir cómo y cuando según la madurez y el desarrollo de cada hijo , quienes se adelantarán o saldrán al paso de lo que muchas veces se conoce por amigos, tele, etc…

Alejandra se había enterado de demasiadas cosas en un hora. ¿De qué se ha llenado su cabeza unos días antes de cumplir 14 años?

En breve nos la tendremos que ver con la auténtica “Ciudadanía”. Me echo a temblar cada vez que pienso en lo que escucharán en esas clases cuando tengan ya la sarten por el mango, todo un mecanismo de adoctrinamiento ideológico…

En internet hay un montón de recursos, ideas, iniciativas y convocatorias para actuar porque ¡hay que actuar!