Ya os dije que había estado en una conferencia de María Gudín titulada “Mente y cerebro”. El tema era algo denso pero resultó interesantísimo. A ver que os parece.

Hoy en día, parece que está bastante claro que el cerebro es la base funcional de nuestro pensamiento; es decir, las funciones superiores del ser humano – pensamiento, voluntad, lenguaje – dependen de la actividad de nuestro sistema nervioso. Todos sabemos de los grandes descubrimientos de neurociencia pero todos estos descubrimientos deslumbran a los científicos y aún más a la población general haciéndoles pensar que toda la realidad humana podría explicarse a través de teorías científicas; pero la ciencia tiene sus límites.

Y es que muchas de las funciones mentales, aunque necesitan de un órgano para producirse no parecen ser sólo cerebrales. Es decir, para conocer o para expresarnos, como seres materiales que somos, necesitamos del cerebro. Sin embargo, las facultades espirituales del hombre no se reducen al cerebro.

Y aquí entra la filosofía. Actualmente hay corrientes que pretenden reducir las facultades espirituales del hombre a los procesos mentales que se dan en nuestro cerebro. Se rechaza por tanto la espiritualidad. A mi parecer, faltan los conceptos filosóficos fundamentales tan necesarios ya que , mientras que la ciencia explica los “cómos”, es la filosofia la que explica los “porqués”, las causas últimas.

Hace falta contar con algo que unifique todo, un principio unificador: el alma humana, que es lo que hace que el cuerpo humano desarrolle funciones espirituales. Estas funciones espirituales se expresan a través del cerebro.

En definitiva, que no se puede reducir la mente humana a lo meramente material, es decir, al cerebro y las conexiones neuronales, por varios motivos.

  • En primer lugar, porque , como ya he dicho, para entender lo que es el hombre se precisa un principio de unificación ajeno a la materia (alma).
  • En segundo lugar, porque el hombre es un ser consciente y la consciencia no puede explicarse según una base meramente material.
  • En tercer lugar, porque el hombre es un ser que conoce y el conocimiento humano puede captar realidades espirituales que no están ligadas a un objeto material.
  • En cuarto lugar, porque el hombre es capaz de disponer de sí mismo.
  • Por último, la compleja estructura del lenguaje humano permite la comunicación de ideas ligadas a conceptos que no tienen una base material.

Con frecuencia me pregunto cómo, partiendo de cierto nivel de coeficiente intelectual y que probablemente supere a la media , niegan algo tan evidente. ¿ Es ceguera y altivez? ¿es no poder reconocer que hay cosas que se nos escapan?