Pensaríais que quizá había sucumbido ante el calor, o que había caído extasiada ante un final de curso agotador…y la verdad es que sí, que podría haber sido pero no, nada de eso, solo he estado en un campamento, en Galicia, en uno de tantos que organizamos en los clubs juveniles del Opus Dei. Aunque allí sí que podría haber sucumbido entre 80 adolescentes en estado puro ¿os lo imagináis?, pero la verdad es que lo he pasado en grande.
Pero siendo sincera, estar estar, donde me habría gustado estar es en Sydney, con el Papa y con ese más de medio millón de jóvenes que le acompañan. He procurado seguir todo lo que el Papa nos ha dicho, mirarle, ver sus gestos, escuchar esa voz tan suya, tan propia y que tantísimo me gusta y he visto que una vez más, que como siempre, Benedicto XVI y como lo hizo en su día Juan Pablo II ha despejado el horizonte de tantas vidas y de la mía. Esas metas que tendemos a acortar como cuando recogemos el hilo de la cometa cuando amenza el viento ahora vuelven a elevarse porque nos hace sentirnos seguros y porque nos recuerda que no estamos solos y que hay algo -Alguien- que merece demasiado la pena.
Y volvió a sonar esa verdad que tanto consuela: ” Una vez más os repito que sólo Cristo puede colmar las aspiraciones más íntimas del corazón del hombre”
Agosto 9, 2008 at 10:57 pm
bueno, esta vivencia que tuvieron los jovenes que viajaron a Sydney fue algo que no lo olvidaran. Fue un encuentro muy intimo con el representante de Dios en la tierra: El Papa Venedicto Decimosexto.
Es algo muy bueno, los ayuda a elevar sus vidas a Dios. Ellos van asi al encuentro con el Salvador…