Al volver de Tierra Santa, Benedicto XVI  hablando de sus impresiones, dijo: “ …hay grandísimas dificultades, lo sabemos, lo hemos visto y escuchado. Pero también he visto un profundo deseo de paz por parte de todos. Las dificultades son más visibles y no debemos esconderlas: existen y deben ser aclaradas. Pero no es tan visible el deseo común de paz, de fraternidad, y me parece que tenemos que hablar también de eso, animar a todos en esta voluntad para encontrar las soluciones ciertamente no fáciles a estas dificultades”.

¡¡Tenemos que hablar!! lo ha dicho el Papa y nos lo dice con su ejemplo, ¡el Papa valiente, le llaman ahora! Valiente por no callar la verdad.

Si, tenemos que hablar, ¿o no? Primero para que no decaiga el optimismo, ese que sale de saber que muchas cosas caminan por el lado correcto aunque veces “no son tan visibles”. Y segundo para no quedarnos en la queja o el lamento y pisotear el mal,  enmudecerlo ante los gritos devoradores del bien.